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Full text of "La real moza : entremés en un acto y en prosa"

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University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/larealmozaentrem25210guil 



Iifl REAL |\IOZfl 



Entremés en un acto y en prosa 



ORIGINAL DE 



EMILIANO GUILLEN 



JOSÉ DEL PINO JIMÉNEZ 



SEGUNDA EDICIÓN 



MADRID 

LEOPOLDO MARTÍNEZ 

Correos, 4.— Teléfono 791. 



PERSONAJES 

CONCEPCIÓN la real mcza {Cantadora de café). 
PERONÉ, novio de la anterior {Chulo de Madrid). 
VERGELES ( Tocador de guitarra). 



Prohibida la reproducción. — Es propiedad de sos autores 



ACTO ÚNICO 



nterior de un café cantante: habitación modestamente amueblada con 
puerta al 'oro. Lavaba, ropero, etc., muebles todos que correspon- 
ponden al cuarto de las carr areras, bailarinas y cantadoras. En pri- 
mer término un espejo, frente al cual aparece Concepción (La res( 
moza) acicalándose y en cuya aptitud recita el siguiente monólogo 



ESCENA PRIMERA 

concepción, sola. 

{Al espejo.) Por la salú é mi mare que te vi 
á hasé mil peasos como güervas á ecirme 
que soy fea. ¿De aonde va á saca tú con 
quien compararme? Dílo, embusteriyo; con- 
testa sin arreparo; no te ruborises por tan 
poca cosa; ya ves, yo lo igo sin vergüensa... 
¿Que por qué tengo la coló tan subía? Pos 
hijo po que á Murillo se le ha escapao la 
brocha del carmín al desimulá la tirisia é mi 
rostro..., ya vé tú, á Murillo; pero, lo que él 
desía: «¡á quién no se le vá la mano junto á 



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— 10 — 

una mujer como tú!» Consesión me llamo y 
la Consesión fué su mejo obra, ¿dónde vá á 
habé un modelo é bellesa con este perfil tan 
sinselao? [Se pone varias flores en la cabeza 
y un mantón de Manila). En ningún lao. 
¡Vaya un cuerpo! No lo tiene ni la jembra 
más pinta de toa Andalusía... ¡Amos, em- 
busteriyo, no igas mentira; ¡si sabré yo lo . 
que valgo! ¡Po la salú de mi pare qu'es ver- 
dal (Saca una pulsera de un estuche). ¿Qué te 
paese? Po no te crea, ésta tié más historia 
qu'el niño é mi comare. ¡Pobresillo! Tan jo. 
ven y no tié mare; su tía dise que ha nasío 
como Dio, po el verbo. ¡Qué cosas pasan en 
el mundo!... Pos, ésta, ya tu vé, me la rega- 
ló el" fantoche é Don Guillermo. ¡Josú, que 
tío! Paese una serilla de cosina, se derrite 
con la caló del aliento y no tié má que cabe- 
sa. Por fuersa le han tenío conservao en es- 
píritu. Bueno, pué este señó, ú lo que sea, 
llega el otro día ar café y me dise con la mar 
é misterio: — «Diga osté, flamenca»..., y me 
iba á echa su braso po la espalda, digo su 
braso, que paese una manga é riego, pero le 
eché el freno y le dije: — Poco á poco Don 
Bartolomé. — ¿Cómo Don Bartolomé? — me 
contestó,— yo me llamo Guillermo Percebe. 
— ¡Ay, pue osté dispense — exclamé asombra 
— ¡creí que era osté el pare é San Isidro! 
Bueno, pue, Don Guillermo, métase osté la 
mano en er... bolsillo, que la hija é mi mare 
es como la campana gorda de Toleo (transi- 
ción de voz). «¿Y qué?» Pues ná, que no se 
toca toos los días. Paeee que le había dao un 



aire; siguió su conversación: «Tengo tres 
casas y dies mil duros pa usté. ¿Hace? La 
voy á pone un hotel en Madrid Moderno, 
con criaos y coche y una escalera de mim- 
bres pa subir á los pisos altos, yo prefiero 
ios bajos. ¿Hace?» Sí, me hace... me hace de 
reir su amor efervescente..., y le hubiera 
soltao una... delicaesa, pero no quise; le di 
esperansas como á toos, y á los pocos días 
¡zas! una tarjeta de D. Guillermo Percebes 
enviándome la pulsera y poniendo á mi dis- 
posisión toos los Percebes de su familia. 
(Mirando al reloj.) ¡Las ocho! Con seguridá 
que está el *caf é yenito de gente (se asoma 
por el foro), ¿no lo dije? Cada vez me va 
gustando más. Ese jaleo, ese bullisio, esa 
alegría que se retrata en todas las caras... 
Era mi sueño verme en mi tablao mirando 
al público con el despresio que miran los 
grandes á los chicos; tener á mi vera un 
hombre que liase habla á la guitarra y oir 
al cantaor que llora la muerte de su probe- 
sita mare al compás del bastón; luego la 
gachí que canta pa oscureser los méritos de 
aquel canario enronquesío por el tabaco y 
la bebía; er taconeo de las parejas; el «ole» 
de los que sienten el arte; unos que tira er 
sombrero; otros que bendisen toa la fami- 
lia; aquí se oye desir: «¡Ole tu mare! ¡Anda 
mi niña, que tengo un reló en mi casa y le 
farta el minutero! ¡Arrepuja, sarsa verde!», 
y allí, en un rincón, como si pa hablar ne- 
sesitara apollarse en el ángulo del salón, un 
viejo verde, un Don Guillermo que dise: 



12 



«¡Camareraá, un servisio pa toas las hem- 
bras, que yo lo pago!» Y acaba la juerga y 
y los parroquianos nos brindan sus mesas, 
y... ¡ríanse ustés del presupuesto é Guerra! 
(táusa.) Pero... ¡maldita sea! ¡Que vengan 
á amargar mis alegrías los recuerdos de ese 
hombre! La curpa la tengo yo. ¿Pa qué he 
de quererle? {Pausa.) Nada, hoy rompemos. 
En cuanti que le vea le voy a isir: Peroné: 
estamujé... pa el gato. Si quies conversa- 
sión, que te la den esas... columnarias (pau- 
sa). ¡Pero si no pueo! Si en cuanti que le veo 
paese que se me quita un mal de ensima; si 
yo no pueo viví sin Peroné (suenan unos 
golpes en la puerta del foro.) El; que casua- 
liá... ¡Pues no le abro! (se repiten los g§lpes). 
Paese que mi tardansa le pica..., pues que 
se rasque. (Golpes.) Otra vez, ¿vendrá heríó? 
(Sale á abrir.) 



ESCENA II 



CONCEPCIÓN, PERONÉ y VEGELES (UpOS achulapados). 

Per. Por la lú é mis ojos que creí que te habías 
dormío acompaña... (saca un pañuelo y em- 
pieza á limpiarse la, nariz). 

C onc. ¿Es día de limpieza? 

P er. Aspérate mujé, la curiosidá es la mare é toos 
los visios. Creí que te habías dormío acom- 
paña de una pitonisa como la del domingo. 



13 



Conc. Bueno, ¿y á qué vienen ustés? 
Verg. A poca cosa. 

Conc. Sí; á poca cosa, y á na que le vi la cara á ese 
me acordé de que no tengo hecho er testa- 
mento. 
Per. Pues venimos á que anoche has cantao unos 
tientos mu mal y que yo no estoy por que 
te confundan con la ley del descanso, que 
too el mundo la toma á chunga. 

Conc. Pues no te apures, con no volverlos á cantar 
se acabó. 

Per. ¡Si no es eso! Ya sabes que pa tientos tú... y 
yo; pero la salía, esa salía de anoche, es una 
salía... de pie de banco; eso de (cantando) 
«Y en el Cielo no hay entrada», hay que isir- 
lo con más sentimiento. 

Verg. Con el sentimiento der que se quea á la 
puerta. 

Per. Eso es; y pa eso hemos venío, pa ver si á esa 
«entrada» le encontramos la salía. ¡Dale, 
Vergeles! ( Vergeles coje una guitarra y toca.) 

Conc. (Canta al compás de las palmas de Feroné) 

Y en el Cielo no hay entrada, 
y en el Cielo no hay entrada 

Per. (Incomodado.) Ná, que no entra. Esa subía 
que hases en el «hay», más que subía es un 
grito, y ese grito hay que ponerle en el 
Cielo. 

Conc. Vamos á ver. 



Y en el Cielo no hay entrada, 
y en el Cielo no hay entrada. 
Yo quiero subir al Cielo 



— 14 — 

y en el Cielo no hay entrada; 
por caridad niña hermosa 
déjame entrar en tu casa. 

Per. (Entusiasmado.) ¡Mucho! 

Verg. (Entusiasmado.) ¡Bien! 

Conc. Tengo yo unos peines, etc. 

Per. ¿Lo vé como tenía que salir? ¡Que no lo can- 
tabas más! No hay más remedio, en estos 
cafeses no se pué prescindir de los tientos. 
Vamos, otra vez (en el foro suenan tres pal- 
madas y una vos de ¡vamos!) 

Conc. Vamos, vamos, que el público se impa- 
cienta. 

Per. Vamos. 

Verg. Vamos. 

Cono. (Al público.) 

Público complaciente: 
con lo ensayado 
en el tablao confío 
lograr aplausos; 
pero ahora argullo: 
¿Seré tan venturosa 
que alcance el tuyo? 

TELÓN 



OBRAS DE LOS MISMOS AUTORES 



EMILIANO GUILLEN 

Lances del Baile (diálogo en verso) (1). (Agota- 
da), 0,50 pesetas. 

Risas y Lágrimas (poesías), una peseta. 

La Real Moza (apropósito en prosa) segunda edi- 
ción, 0,50 pesetas. 

En preparación. 

Potpourrit (verso y prosa). «, 

Una cana (monólogo). 

JOSÉ DEL PINO JIMÉNEZ 

Los Celos (apropósito en verso) (2). (Agotada), 
0,50 pesetas. 

La Real Moza (apropósito en prosa) segunda edi- 
ción, 0,50 pesetas. 



(1). En colabor;c : ón con D. Justo Requejo. 

(2). En colaborrciÓQ con D- Juan del Pino Jimia